ORGULLO DE PERTENENCIA
XL Aniversario Fundacional · Peregrinación Extraordinaria a Roma · 1986–2026
Recepción en la Embajada de España ante la Santa Sede · 20 de octubre de 2026
Excelentísima señora Embajadora de España ante la Santa Sede;
Reverendo señor don José Manuel Martínez Guisasola, director espiritual de nuestra
Hermandad;
Compañeros de la Junta de Gobierno;
Hermanos Mayores Eméritos;
Camareras y auxiliares;
Queridos hermanos y hermanas, peregrinos rocieros de la Macarena;
Señoras y señores:
Permítanme que mis primeras palabras sean de sincera gratitud hacia la señora
Embajadora de España ante la Santa Sede y, en su persona, hacia el Gobierno de España,
por abrirnos las puertas de esta casa que hoy sentimos también nuestra.
Gracias, señora Embajadora, por ser Patria en Roma para los rocieros de la
Macarena. Por permitirnos sentir, lejos de Sevilla, la cercanía de España, el calor de
nuestra tierra y el orgullo de nuestras raíces. Por acogernos en un año tan significativo
para nuestra historia y acompañarnos en esta celebración de fe, memoria y pertenencia.
Venimos desde Sevilla, desde nuestro querido barrio de la Macarena, con cuarenta años de
historia a nuestras espaldas, con la memoria de nuestros fundadores, con el recuerdo
emocionado de quienes ya no están y con la ilusión intacta de quienes creemos que lo mejor
de nuestra Hermandad todavía está por llegar.
Cuarenta años de historia. Cuarenta razones para honrar nuestros orígenes, poner
en valor lo que somos y cuarenta hermosas excusas para peregrinar hacia la fe más
pura, hasta Roma, cuna de la cristiandad.
Esta peregrinación extraordinaria es mucho más que un viaje. Es un camino espiritual en
Hermandad que nos invita a reencontrarnos con nosotros mismos, a renovar nuestras
ilusiones, a fortalecer nuestros vínculos y a redescubrir el verdadero sentido de nuestra
Roma · 20 de octubre de 2026 | 1pertenencia a esta familia rociera y macarena.
Y quiero compartir hoy una reflexión que considero fundamental: nadie nos valorará si no
empezamos por valorarnos nosotros mismos.
Nuestra Hermandad ha caminado durante muchos años por el desierto del reconocimiento.
Y aunque nunca hemos venido a buscar honores ni distinciones, porque nuestra verdadera
razón de ser es servir a Dios a través de la devoción a su Santísima Madre, sí tenemos el
deber de reivindicar, desde la humildad, pero también desde el orgullo, cuanto somos,
cuanto representamos y cuanto aportamos a nuestra sociedad.
Porque sentir orgullo de pertenencia no es un ejercicio de vanidad, sino de gratitud, de
memoria y de responsabilidad. Gratitud hacia quienes soñaron nuestra Hermandad,
memoria de quienes la hicieron posible y responsabilidad ante quienes habrán de recibir
este legado.
Somos mucho más que una Hermandad que hace el camino. Somos un motor
evangelizador, un espacio de convivencia, una escuela de valores y una auténtica
herramienta de transformación social. Una institución que une generaciones, que
acompaña en la dificultad, que tiende la mano a quienes más lo necesitan y que contribuye,
desde la fe y el amor a la Virgen, a hacer más felices las vidas de muchas personas.
Por eso quiero que esta peregrinación trascienda el propio viaje. Que se convierta en un
mensaje para Sevilla, para nuestro barrio de la Macarena y para toda nuestra sociedad. No
buscamos reconocimientos, pero tampoco debemos permanecer ajenos al inmenso valor
espiritual, humano y social de nuestra Hermandad.
En este año de celebración y de reencuentro con nosotros mismos, Roma nos recibe para
recordarnos que pertenecemos a algo mucho más grande que nosotros: la Iglesia universal,
de la que somos parte viva y comprometida.
Somos una institución nacida de la fe, sostenida por el amor y puesta al servicio de
Dios para honrar a María.
Que esta peregrinación nos sirva para volver a enamorarnos de nuestra Hermandad, para
reconocernos en nuestros orígenes y para regresar a Sevilla con el corazón renovado, con
más fe, más unidad y más ilusión.
Porque no hemos venido a Roma solamente para celebrar cuarenta años de historia.
Hemos venido para renovar el compromiso de seguir escribiéndola juntos.
Y que nunca olvidemos que el mayor patrimonio de nuestra Hermandad no está únicamente
en lo que posee, sino en lo que despierta en el corazón de quienes la sienten suya.
Que la Virgen del Rocío nos ayude a seguir siendo Iglesia, a seguir haciendo barrio, a seguir
construyendo Hermandad y, sobre todo, a seguir siendo motivo de esperanza y felicidad
para los demás.
Roma · 20 de octubre de 2026 | 2Cuarenta años de historia. Una misma fe. Un mismo amor. Un inmenso orgullo de
pertenencia.
Muchas gracias, señora Embajadora, por su hospitalidad, su cercanía y por permitir que, en
esta jornada inolvidable, un pedacito de la Macarena encuentre también su casa en Roma.
¡Viva la Virgen del Rocío!
¡Viva nuestra Hermandad!
¡Viva nuestro Barrio de la Macarena!
¡Viva la Madre de Dios!
¡Y viva España!
Mario Niebla del Toro Carrión
Hermano Mayor de la Real e Imperial, Ilustre y Fervorosa
Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de la Macarena
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