Antonio Rendón . En la noche , bajo la tenue luz de la luna que se proyectaba sobre los altos bloques del popular y castizo barrio sevillano de Pino Montano, la devoción rociera volvió a convertirse en protagonista de una velada marcada por la emoción, la música y la palabra. El Círculo Cultural Rociero de Pino Montano acogió un sentido pregón dedicado a la Santísima Virgen del Rocío, la Blanca Paloma de Almonte y Reina de las Marismas, pronunciado por el médico, cofrade y reconocido pregonero sevillano, doctor Antonio Francisco Bellido Navarro.

Ante un público que abarrotó las instalaciones de la entidad anfitriona, el pregonero ofreció una intervención cargada de sentimiento y hondura espiritual, en la que evocó, a través de la palabra y la poesía, la profunda vinculación que une a Sevilla con la devoción rociera. Sus versos y reflexiones fueron desgranando un particular itinerario de fe y memoria, jalonado por vivencias personales, recuerdos de la salida de la Virgen y testimonios de una devoción cultivada a lo largo de los años.

Con su singular estilo, el doctor Bellido Navarro condujo a los asistentes, a través de un discurso de intensa expresividad, hasta la aldea de El Rocío, recreando en sus palabras la serenidad de su santuario y la inmensidad de la marisma que lo rodea. Una evocación en la que la figura de la Virgen aparecía como centro espiritual de un universo de fe, esperanza y devoción, y cuya mirada maternal fue presentada como fuente de consuelo y luz en los momentos de dificultad.

La intervención del pregonero estuvo acompañada por la participación de los cantes rocieros de la Asociación Sevillana de Defensa de la Copla, así como por la actuación del cantante y compositor Manuel Barrera. La música y la palabra se entrelazaron así en una celebración que alcanzó numerosos momentos de especial intensidad, en los que el público respondió con emoción, vivas y expresivas muestras de cariño hacia la Reina de las Marismas.

A lo largo de su pregón, el doctor Antonio Francisco Bellido Navarro compartió también algunas de sus experiencias más íntimas vinculadas a la devoción rociera, así como recuerdos y peticiones elevadas a la Virgen y los favores que, desde su particular vivencia de la fe, considera recibidos a lo largo de su trayectoria vital. Todo ello contribuyó a crear una atmósfera de profunda comunión entre pregonero y asistentes, unidos por una misma devoción y por el amor a la Virgen del Rocío.

La celebración alcanzó uno de sus momentos más emotivos con la interpretación de la Salve Rociera, entonada en dos ocasiones durante el desarrollo del acto. Las voces, la emoción y las lágrimas de numerosos asistentes pusieron el broche final a una noche especialmente significativa, que permanecerá en la memoria de quienes se dieron cita en el Círculo Cultural Rociero de Pino Montano.

De este modo, el barrio volvió a rendir homenaje a una de las devociones marianas de mayor arraigo y proyección universal, reafirmando, a través de la palabra, la música y el sentimiento rociero, la profunda veneración que generaciones de sevillanos han profesado y continúan profesando a la Virgen del Rocío.

Una noche para la memoria y el corazón de cuantos allí se congregaron para exaltar, una vez más, a la Reina de las Reinas, la Santísima Virgen del Rocío.

Como Ella, no hay otra igual.