Antonio Rendón . La ciudad de Sevilla se dispone a celebrar una nueva edición de su fiesta más universal, la Feria de Abril de Sevilla, que este año tuvo lugar entre el martes 21 y el domingo 26 de abril. No obstante, será en la noche del lunes 20 cuando, conforme a la tradición, se produzca el preludio de las celebraciones con la popular “Noche del pescaíto” y el encendido del alumbrado a medianoche, instante simbólico que marca el inicio oficial de la Feria.

Reconocida como Fiesta de Interés Turístico Internacional, la Feria de Abril constituye uno de los acontecimientos culturales y sociales más significativos de Andalucía y del conjunto de España. Celebrada cada primavera, aproximadamente dos semanas después de la Semana Santa, transforma la ciudad en un espacio de convivencia donde confluyen música, danza, gastronomía y expresiones identitarias profundamente arraigadas en la tradición andaluza.

Origen e historia

La Feria fue instituida en 1847 por iniciativa de Narciso Bonaplata y José María de Ybarra, naciendo inicialmente como una feria ganadera autorizada por la reina Isabel II. Su notable acogida propició una rápida evolución hacia un evento de carácter festivo y social. En 1973, la celebración se trasladó a su actual emplazamiento, el Real de la Feria, un recinto de aproximadamente 450.000 metros cuadrados situado entre los barrios de Los Remedios y Tablada, organizado en calles dedicadas a figuras del toreo y adornado con farolillos y estructuras luminosas.

Tradición y vida social

Durante toda la semana, Sevilla se vuelca con la Feria. El Real alberga miles de casetas ,tanto privadas como públicas  que funcionan como espacios de encuentro para familias, colectivos y entidades. En su interior se desarrollan bailes de sevillanas, degustaciones gastronómicas y celebraciones en torno al tradicional rebujito, combinación de vino fino y refresco de limón.

El recinto cobra especial vida durante el día con el paseo de caballos, donde jinetes, amazonas y carruajes recorren sus calles, mientras que por la noche la iluminación y la música generan un ambiente festivo continuo que constituye una de las imágenes más reconocibles del evento.

Gastronomía e indumentaria

El inicio oficioso de la Feria lo marca la cena del “pescaíto frito”, celebrada en la víspera del encendido del alumbrado. En cuanto a la indumentaria, los hombres suelen vestir el tradicional traje corto acompañado de sombrero cordobés, mientras que las mujeres lucen el traje de flamenca, uno de los símbolos más representativos de la cultura andaluza.

La oferta gastronómica incluye productos emblemáticos como el jamón ibérico, las tortillas camperas, el gazpacho o los churros con chocolate en las horas de madrugada, consolidando la Feria también como un escaparate de la cocina tradicional.

Actividades y clausura

De forma paralela, la Plaza de Toros de la Maestranza acoge durante estos días un ciclo continuado de festejos taurinos, mientras que la denominada Calle del Infierno ofrece atracciones y espectáculos orientados al público familiar.

La clausura de la Feria tiene lugar el domingo por la noche con un espectáculo de fuegos artificiales sobre el río Guadalquivir, que pone fin a una semana de intensa actividad festiva y anticipa la espera hasta la próxima edición de esta celebración única.

Ver video : https://www.youtube.com/watch?v=wqacIUvCT34

Fotografía Antonio Rendón Domínguez