Cuando caminas por la calle con frecuencia no dejas de sorprenderte de lo que se puede ver. Ayer era un día de celebración en Sevilla, se celebraban los 500 años de la primera vuelta al mundo. En la Plaza Nueva delante de la entrada principal del ayuntamiento pude presenciar como un conductor de una barredora hacía su tarea y evitaba un obstáculo inesperado en el espacio público, un manifestante tirado en el suelo que es habitual. No hay que confundir tolerancia y respeto con permisibilidad. El manifestante hacía su trabajo, manifestarse y el operario hacía su tarea, conducir la barredora, limpiar; pero había un problema de seguridad que hay que afrontar y solucionar.
La barredora y el manifestante.
No hay que confundir tolerancia y respeto con permisibilidad.
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