Un club con los años de historia y la solera del Betis ha vivido tantas etapas brillantes como difíciles. Ninguna de ellas la hemos olvidado, y tanto en unas como en otras el sentimiento de pertenencia, el orgullo de identidad, no ha sido de nadie más que de los béticos. De todos y cada uno de los béticos que han hecho de estos colores una marca universal.

El Betis no es sólo un club de fútbol, es una empresa de sentimientos, que ha podido crecer –y seguirá creciendo- más allá de gestiones personalistas y de ‘privatizaciones’ accionariales. Al igual que un gobierno por mucho que legisle una confiscación de patrimonio no puede abrir la propiedad a los sentimientos, en esta encrucijada histórica Lopera tiene las ‘papelinas’, pero el sentimiento de ser verdiblanco, el alma de nuestro irrenunciable Betis, es y será, por los siglos de los siglos, patrimonio de todos los béticos.

			José Luis Sáez
			Presidente de la Federación Española de Baloncesto